• La Iglesia señaló que la identidad sexual no puede entenderse únicamente como una construcción subjetiva o desvinculada de la realidad biológica


Ciudad de Puebla, Pue. La Arquidiócesis de Puebla manifestó su rechazo a la iniciativa conocida como "ley de infancias trans", al considerar que la propuesta, que busca permitir a menores de edad modificar el sexo asentado en su acta de nacimiento y otros documentos oficiales con base en su identidad de género, plantea implicaciones jurídicas, éticas y sociales que, afirmó, deben analizarse con mayor profundidad.

A través de un pronunciamiento, la Iglesia católica sostuvo que toda persona merece respeto, acogida y protección frente a cualquier forma de violencia, discriminación o injusticia. 

Sin embargo, señaló que la identidad sexual no puede entenderse únicamente como una construcción subjetiva o desvinculada de la realidad biológica, postura que, indicó, responde a la enseñanza del Magisterio de la Iglesia y a su concepción integral de la persona humana.

La Arquidiócesis también argumentó que, desde una perspectiva bioética, la infancia y la adolescencia constituyen etapas de desarrollo en las que la personalidad y la identidad continúan madurando, por lo que consideró que decisiones con efectos jurídicos permanentes sobre aspectos fundamentales de la identidad requieren un grado suficiente de madurez y responsabilidad. 

Expresó preocupación por las posibles consecuencias psicológicas y emocionales que, a su juicio, podría generar una modificación legal del sexo en documentos oficiales durante la minoría de edad, además de advertir que la eventual aprobación de la iniciativa podría abrir paso a futuras reformas relacionadas con intervenciones médicas en menores.

En ese contexto, hizo un llamado a las y los legisladores para promover un diálogo amplio con especialistas en medicina, psicología, bioética, derecho y educación, además de escuchar a organizaciones civiles, representantes de distintas confesiones religiosas y, principalmente, a los padres de familia, a quienes definió como los primeros responsables de la educación de sus hijos. 

Finalmente, reiteró que su postura no representa un rechazo hacia las personas trans y reafirmó su compromiso de acompañarlas con respeto, cercanía y sin discriminación, al tiempo que insistió en que toda persona debe ser tratada con dignidad y libre de cualquier forma de violencia o exclusión.